sábado, 7 de julio de 2012

¿ES TU CÓNYUGE UN ABUSADOR EMOCIONAL?:


CONOCE SU PERFIL

El Abuso Emocional es un patrón repetido de relación no saludable entre adultos, que llega a producir, en las ocasiones más dramáticas, daños irreversibles.


Se le conoce también como “Violencia Invisible”, porque no es vista desde fuera, y, en muchas ocasiones, tampoco es percibida por la propia víctima.

 El Abuso o Violencia Emocional, puede llegar a ser mucho más dura que un golpe físico, y, jurídicamente, puede ser considerada como una violación de los Derechos Humanos, y puede producirse por un hacer o un no hacer, porque lo que es claro es que la omisión, supone abandono, y éste, también es maltrato.


La Violencia Emocional, pone en riesgo la salud física y mental del que la sufre, y priva de libertad psíquica al que la padece, produciendo en ocasiones grandes daños.


Aunque las investigaciones realizadas hasta la fecha en este tema, vienen marcadas por un predominio de situaciones en que el sujeto paciente de las mismas son mujeres, y el rol dominante lo tiene el hombre como abusador, sin embargo, existen casos, no infrecuentes en los que el hombre es el abusado.




Este modo de interacción puede considerarse patológico, es decir, enfermizo, y existe no sólo en lasrelaciones matrimoniales, entre hombre y mujer, sino también entre padres e hijos, profesores y alumnos, pudiendo darse casos de médico y paciente o un jefe déspota y sus empleados.




Hay que señalar que el Abuso Emocional puede darse en cualquier campo de la Sociedad, y no es privativo de los vínculos de personas de sexo diferente.




El perfil típico del abusador, presenta un conjunto de rasgos y características que son claramente identificables, y como elementos más destacables podemos señalar los siguientes:


• Rasgos paranoides, psicopáticos o sádicos con tendencia a desarrollar burlas y violar la intimidad del otro, al que persigue. No es infrecuente que intimide, amenace o chantajee de forma permanente. En ocasiones se producen abusos con la palabra, el silencio o la obra en manifestaciones variadas de violencia psíquica.


• Descalifica, con frecuencia, al otro cónyuge, tanto intelectualmente, como físicamente.


• Critica las actitudes sociales del otro miembro de la pareja, su desarrollo de las tareas domésticas, así como su modo de criar los hijos.


• Episodios de violencia acompañados por insultos, golpes, destrozo de objetos de mobiliario doméstico, portazos y salidas del domicilio con crisis de llanto, seguidas de arrepentimiento y nuevas promesas de cambio.


• El abusador es mentiroso, utiliza como mecanismo habitual las trampas, envía mensajes de carácter contradictorio y pone en peligro la comunicación constantemente.


• Tiene un comportamiento completamente distinto ante la familia, en la intimidad y en público, generando en el abusado, normalmente, situaciones de confusión.


• Vampirismo Emocional, ya que intenta succionar las emociones del abusado obstaculizando el desarrollo personal del otro.


• Malhumor permanente, motivado, según él por problemas laborales, sociales, económicos, o de salud, sus promesas y expectativas se ven frustradas sistemáticamente.


• Abandona al otro miembro de la pareja con indiferencia sexual, ausencias prolongadas del domicilio, se niega a acompañarle o a ser acompañado.


Los abusadores, convencen a su mujer de que ellos son los únicos que saben cómo se deben de hacer las cosas, y cuando estás salen mal, le dicen a la misma, que ella tiene la culpa, jactándose de que son superiores intelectualmente, son lo que vulgarmente se denomina como un “sabelotodo”.




Fuente: www.aa-divorcios.com

Por qué la iglesia oculta o calla la violencia en los hogares cristianos?


Por qué la iglesia no sabe qué hacer con la violencia doméstica, por qué no sabe cómo tratarla, cómo enfrentarla? Porque hay una especie de negación de parte de algunos, porque no podemos aceptar que en un hogar cristiano donde se supone reina Dios, los esposos, hermanos en Cristo, se maltraten, más bien hay “problemas de carácter”, de “convivencia, de pareja”…
Muchos líderes no tienen una posición bíblica desarrollada al respecto y ante la consulta desesperada de un miembro de la congregación con este problema, lo tratan precisamente como un problema más… y volvemos una vez más a las mismas respuestas “ayune y ore más”, “reprenda espíritus malignos”, “cambie su actitud para con su esposo, para que cambie el”, “espere en Dios, descanse en El”, “fortalezca su fe en medio de la prueba”.  Estimado lector déjeme decirle que esta “prueba”, si seguimos “esperando y descansando” solo se va a acrecentar, a profundizar  y muy lejos de ser una prueba para afianzar  nuestra fe, se va a convertir poquito a poco en el mismo calvario donde esta mujer es maltratada y golpeada en su estima, en sus emociones y aún en su cuerpo cada día.
 Matrimonios cristianos? Matrimonios  en liderazgo? Matrimonios pastorales? 
Si!!! Esos mismos… Hermano no rasgues tus vestiduras por lo que estás leyendo, es una triste realidad, esa misma que se tapa, que se esconde, la misma de la que en las congregaciones no se habla ni se enseña, pues cómo habría de hablarse o enseñarse al respecto si son los mismos ministros que al bajarse de sus púlpitos llegan a sus casas a ejercer la misma violencia sobre sus esposas (gracias a Dios, no todos, lo aclaro cada vez que puedo, porque en cualquier momento van a querer despellejarme los que se sientan tocados)
Pastores  y líderes que desvalorizan constantemente a sus esposas, muy lejos de “dar honor a la mujer como a vaso más frágil”;  pastores y líderes que desautorizan a sus esposas frente a la congregación,  que en cualquiera de sus prédicas comentan a modo de “testimonio” alguna situación familiar o íntima sin importar si su esposa o hijos puedan sentirse avergonzados.  Bromas frente a la congregación o amistades en las que siempre se desvaloriza a su esposa. Pastores o líderes que a la hora de tomar decisiones ministeriales la opinión de la esposa no cuenta,  y aún en cosas que algunos quizá podrían ver como nimiedades, tales como:  la pastora tiene que hacer una visita y necesita el auto, pero resulta que el auto lo “necesita el pastor” siempre y nunca está disponible para ella, o simplemente tiene que recurrir a un transporte público porque su esposo “no le puede  enseñar  a conducir” o “no le presta el auto porque conduce mal”.  Muchas de estas conductas han sido naturalizadas  e internalizadas por mucho tiempo y ni siquiera las esposas lo ven como una forma de abuso, pero que sumadas al resto de las conductas de esta índole que se manifiestan a diario, han llevado a estas mujeres a sentirse relegadas, en realidad lo son; a sentirse frustradas, pero como deben ser “sumisas” siguen llorando por los rincones y clamando de rodillas a Dios para que sea El quién las levante, quién levante su ministerio, quién le dé el lugar que ella merece como coheredera del Reino. Lo que no entiende esta mujer es que Dios no va a hacer algo que está en manos de ella hacer. 
Entonces tenemos la cabeza de la congregación (pastorado) enferma, si la cabeza esta enferma, que podemos esperar del cuerpo.
Es tiempo de hablar, es tiempo de sacar a luz todo lo oculto, estamos en un Kairos de Dios en el que la iglesia de Cristo está siendo transformada, está siendo restaurada y reconciliada con el diseño original,  todo lo que no esté de acuerdo con este diseño tiene que ser raído, arrasado,  decimos “venga a nosotros tu Reino”,  y cómo va a venir su Reino a nosotros? Nosotros los embajadores, representantes de Cristo en esta Tierra somos los que traemos su Reino, la tierra “clama, gime a una por la manifestación gloriosa de los hijos de Dios” y qué es esto sino traer su Reino.  Cómo se pretende hacer?  Desvalorizando, humillando, sometiendo, insultando, agraviando, maltratando, menospreciando, discriminando…..????   IGLESIA DESPIERTA Y DEJA ORGULLO, VANAGLORIA,  SACATE LA MÁSCARA, HUMÍLLATE DELANTE DE TU HACEDOR, ARREPIÉNTETE DE LAS ABERRACIONES QUE COMETES A PUERTAS CERRADAS, DETRÁS DE TUS MUROS  Y EMPIEZA A HACER LO QUE TU PADRE TE COMISIONÓ HACER POR SU INFINITA GRACIA, MOSTRAR EL AMOR DE CRISTO Y SU MARAVILLOSA OBRA DE RECONCILIACION Y REDENCION.  
La gente deja las iglesias porque encuentra en el mundo lo que se supone que deberían encontrar dentro de las congregaciones. Todos son amorosos, todos te reciben bien, pero en el momento de reflejar compromiso por el prójimo, pocos están disponibles, pocos pueden hacerlo desinteresadamente.
Pero decíamos por qué la iglesia oculta y calla la violencia? En este punto del discurso la respuesta es obvia; decimos violencia y asociamos inmediatamente en nuestro pensamiento el golpe físico, pero como ya expliqué en varios escritos la violencia no es solo física, los actos descritos anteriormente por parte del liderazgo en sus hogares, son actos de violencia.  La violencia es pecado, la iglesia oculta y calla su pecado, aunque “no hay nada oculto que no haya de salir a la luz” (Mateo 10:26) por eso en este tiempo Dios está haciendo limpieza, hoy en el Reino es uno de esos días de pleno sol, como muchas de nosotras las mujeres esperamos para limpiar, abrimos ventanas, puertas, movemos muebles, sacudimos alfombras, sacamos y lavamos cortinas, sacudimos en cada rincón y quitamos hasta el último grano de polvo.  Hoy en el Reino es uno de esos días de limpieza en el que Dios está levantando gente que no tema decir la verdad, que no tema decir lo que ve, que no tema denunciar lo que no sirve, porque hay que sacudir la mugre hasta el último grano de polvo.
Efesios 5:28-29  “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.  Porque ninguno aborreció jamás a su propia carne, antes la sustenta y regala, como también El Señor a su Iglesia…”
Dice: el que ama a su mujer, a si mismo se ama, nadie aborreció su propio cuerpo, su propia carne, hermanos somos un mismo cuerpo, el cuerpo de Cristo y el mismo Cristo dijo en Mateo 12:25 “… Todo reino dividido contra sí mismo, es desolado; y toda ciudad ó casa dividida contra sí misma, no permanecerá”.  En un matrimonio donde uno de los esposos, hermanos en Cristo, partes del mismo cuerpo de Cristo,  hay violencia, hay división, cómo podemos pretender preservarlo a todo costo, a como de lugar, si está destinado al fracaso (no lo digo yo, lo acabamos de leer en Mateo, dicho por Jesús)
MUJER DE DIOS, VARONA DE DIOS, MUJER DE REINO, COHEREDERA DEL REINO ENTIENDE QUE NADIE TE DARÁ EL VALOR QUE TU NO TE DES, NADIE TE VA A LEVANTAR SI TU NO ENTIENDES QUE DEBES LEVANTARTE, DIOS NO VA A DESARROLLAR Y ESTABLECER TU MINISTERIO SI TU NO TE DECIDES A TOMARLO.  EL MALTRATO NO VA A CESAR HASTA QUE NO LO SAQUES A LUZ, A QUIÉN LE TEMES?, POR QUÉ NO HABLAS?, AL ÚNICO QUE DEBES TEMER ES A DIOS  Y EL ES TU ESCUDO Y TU FORTALEZA, ROCA FUERTE Y REFUGIO, EL ES TU LIBERTADOR. TOMATE DE SU MANO Y DENUNCIA EL PECADO DE LA VIOLENCIA.

viernes, 15 de junio de 2012

Para tener en cuenta al hablar de maltrato o violencia

Ningún ser humano merece ser maltratado o golpeado
La Violencia es incompatible con la dinámica familiar.
Nadie debe vivir con miedo, lastimado, insultado o amenazado en su propia familia.
La conducta violenta es una modalidad de comportamiento inaceptable y constituye un delito.

Quien maltrata es responsable de su provenir. 
Ningún argumento o razonamiento justifica el uso de la violencia. 
La conducta violenta puede dominarse con orientación y aprendizaje, revisando las heridas ocultas de la propia infancia, los modelos incorporados de resolución de conflictos, las identificaciones con personas violentas de la familia de origen y las motivaciones que se tienen para lastimar a quienes están cerca. Cambiando los hábitos de comunicación y las creencias negativas sobre la propia persona y sobre los demás se esta en camino de transformar el maltrato en un vinculo alternativo. 
Todos tenemos derecho a enojarnos y expresar la emoción del enojo sin causar daño; no tenemos derecho a llevar ese enojo a la acción porque el acto violento es una conducta destructiva y un falso desahogo de la ira. 
Una persona que es maltratada no tiene derecho a maltratar a otros. 
La creencia acerca de la “provocación” de la violencia es un mito que sirve para justificarla y tolerarla. 
Las intervenciones en Violencia Familiar deben estar realizadas por personas especializadas y entrenadas. 
No se puede ser neutral frente a una conducta violenta, ya que es un delito que atenta contra la salud y los derechos humanos. 
Las víctimas han de ser tratadas como personas individuales en riesgo y no como miembros o parte de una familia 
Las víctimas de Violencia Familiar no son masoquistas ni obtienen satisfacción alguna del hecho de vivir amenazadas y dañadas. 
Las niñas y los niños están diciendo la verdad cuando se animan a hablar de malos tratos y/o abusos sexuales. 
Las personas que ejercen violencia en su mayoría NO son individuos con alguna patología especial; atribuirles enfermedades es una manera de justificar su propia conducta y una forma de declararlos inimputables 
La conducta violenta es un problema en si misma. El alcohol y las drogas no son causa ni explican, aunque agravan el caso. 

miércoles, 30 de mayo de 2012

Información para jóvenes y adolescentes


- Una relación es cuando dos personas se quieren, se respetan y se divierten estando juntas.
- Es aceptarse mutuamente y querer a la otra persona con sus virtudes y sus defectos.
- Es tratarse bien, con ternura y sin faltarse el respeto.
- Es saber escuchar a la otra persona y poder contarle tus problemas, inquietudes y deseos.
- Es una unión de sentimientos, en el que una persona no se impone sobre la otra.
- Es tener confianza mutua y no comprobar si lo que hace o dice tu pareja es verdad.
- Es tener diferentes puntos de vista y poder dialogar sobre ellos sin que ninguno imponga su opinión. En la variedad está el gusto.
- Es compartir experiencias y momentos juntos y es poder disfrutar de tiempo y espacio para uno/a mismo/a, para estar con las amistades, la familia o realizar nuestro hobby favorito sin que nos moleste que nuestra pareja también lo haga.
- Es no abusar de la pareja pidiéndole constantemente que haga cosas por el otro.
- Es poder expresarnos con toda libertad y sin temor a que nuestra pareja se enfade por decir lo que pensamos o a que nos prohíba algo.
- Es cuando ninguno se enfada si el otro nos lleva la contraria.
- Es valorar el esfuerzo y el trabajo de mi pareja.
- Es cuando nadie impone su voluntad.
- Es aceptar y respetar las opiniones, los gustos, actividades y amistades de la otra persona.
- Es apoyarse y ayudarse mutuamente en planes y proyectos aunque éstos no siempre coincidan.
- Es reconocer cuando nos hemos pasado o equivocado.
- Es entender que a veces hay que ceder para estar de acuerdo en una decisión.
- Es cuando las decisiones que nos afectan a los dos son el resultado de un acuerdo mutuo.

Concepto erróneo de relación
- En una relación no debe haber problemas, discusiones ni peleas.
- Lo ideal es que las dos partes de la pareja quieran estar siempre juntos y que compartan todo.
- En una relación, todas las necesidades están cubiertas.
- En una relación es mejor que los dos sean iguales, que tengan los mismos gustos y que tengan las mismas aficiones.
- Es una relación hay que tener las mismas amistades obligatoriamente.
- En una relación el varón siempre tiene que tomar la iniciativa y decidir sobre las cuestiones importantes.

Una relación es de dominio y control (puede terminar en violencia) ...

- Si no soporta a tus amigos/as y prefiere que quedéis siempre los dos a solas.
- Si siempre es él quien decide cuándo quedar, a qué hora, dónde...
- Si te dice que no le gusta que vayas a ninguna parte sin él y te lo justifica diciendo que no puede estar sin ti.
- Si controla tu manera de vestir, maquillarte, hablar o comportarte.
- Si se muestra protector y paternal hacia ti diciendo cosas como: "yo sé lo que es bueno para ti", " sé lo que te conviene"...
- Si para conseguir lo que quiere hay veces que te hace sentir culpable.
- Si te chantajea si no quieres mantener relaciones con él, poniendo en duda tus sentimientos hacia él.
- Si te hace responsable de su infelicidad.
- Si "le pone de los nervios" que le lleves la contraria.
- Si te dice que sería "capaz de cualquier cosa" si le dejaras.
- Si a veces "se calienta" y te dice que le dan ganas de pegarte.
- Si no soporta no saber lo que haces a lo largo del día.
- Si necesita saber todo lo que dicen tus colegas de él.
- Si intenta tener controlado tu móvil para saber con quién hablas.
- Si tiene la sensación de que le estás provocando para que "salte".
- Si no se fía de lo que le cuentas y lo comprueba.
- Si le cuesta mucho disculparse, y más si es ante ti.
- Si siente que, como hombre, tiene que proteger a las mujeres.
- Si no está dispuesto a ocuparse a las tareas de la casa y se escaquea todo el tiempo consiguiendo que le den todo hecho.
- Si es él el que toma las decisiones importantes de la pareja.
- Si se burla de ti y te avergüenza en público.
- Si critica constantemente tus opiniones o tu forma de pensar.
- Si no se interesa por tus cosas.
- Si alguna vez se pone tan nervioso contigo que descontrola y sientes miedo.
- Si te trata como si fueras menos competente que él.

Ten cuidado con aquelllos que piensan:
Las mujeres son inferiores y deben obedecer a los hombres
Las tareas domésticas y los hijos "son cosas de mujeres"
La mujer debe seguir al marido, aunque tenga que renunciar a sus proyectos
Lo más importante en la vida de una mujer es casarse
Cuidado, ¡¡el machismo mata!!
Fuentes: Fundación Mujeres

lunes, 14 de mayo de 2012

Factores que perpetúan la violencia doméstica


1. La conducta aprendida

2. La presión de la cultura

3. La ilusión de dar un hogar tradicional a los hijos

4. Vergüenza

5. Creencias religiosas


¿Qué hacer?

1. Romper el secreto y pedir ayuda
Mientras no rompa el secreto, no pasa nada, nada cambia. Romper el secreto trae luz a la situación, posibilita la ayuda, permite que la sanidad de Dios empiece a trabajar en la vida de cada uno.

2. La separación terapéutica
La próxima medida general, lamentablemente, es la separación que no significa divorcio. Creo mucho en «separaciones terapéuticas» donde la pareja se separa y hay una mediación y un proceso de sanidad para ambos, inicialmente cada uno por su lado, hasta que estén listos para trabajar los términos de su posible regreso a la convivencia. Como la sanidad suele tener un costo emocional alto, no todos están dispuestos a pagar el precio del rescate de la relación matrimonial, por esto hay un alto índice de divorcios.

a. Algunos propósitos para la separación terapéutica:
Para la protección física de todos. No deben saber donde, para evitar que sigan conectándose por formas violentas.
Para romper el ciclo de la violencia. Hay que aprender nuevas formas de relacionarse y comunicarse. Si siguen juntos bajo el mismo techo, muchas veces siguen con los mismos vicios de relación.
Para subrayar que realmente hay un problema. Al estar el esposo separado, tiene más motivación para arreglar la relación debido a la incomodidad que pase donde esté.

b. Algunas tareas para cumplir en la separación terapéutica
1) Reconocimiento real y profundo por ambos de que hay un problema serio. No se debe permitir que minimicen la seriedad del problema: «Fueron apenas unos moretoncitos...». Personas involucradas en situaciones de violencia suelen estar en estado de negación, es decir, no reconocen la gravedad del problema. Hay que romper el estado de negación en que están viviendo. Este estado les ha servido de «estrategia de sobrevivencia».

2) Entrar en contacto con la enormidad de lo que han vivido. En cierto sentido, las cosas van a «empeorar» antes que mejorar. El veneno de años de abuso tiene que salir —no hacia el otro, porque esto no sería constructivo. Más tarde en el proceso de restauración podrán compartir y renegociar su relación, pero inicialmente, tienen que «vomitar» todo lo horrible que han vivido juntos y desde su infancia.

3) Arrepentirse de su conducta. Corresponde a ambos, por la violencia y por haberlo permitido por tanto tiempo sin buscar ayuda. El agresor también es víctima de su pasado, sus huellas, sus aprendizajes. Pero no hay que seguir en el papel de víctima, ni el uno ni el otro. Arrepentirse y asumir la responsabilidad que le toca, en lo que pasó y referente a lo que vendrá.

4) Sanar las heridas pasadas de cada uno. El pasado ha dejado huellas. Con la ayuda de Dios, hay que sanar las heridas, aprender límites sanos y saber decir no sin violencia y sin dejarse invadir. Es necesario tomar medidas reales que sirvan para ayudar a discernir lo que es conducta aceptable y lo que no lo es. Tienen que descubrir experiencias dolorosas en la infancia y en la adolescencia que nunca fueron atendidas, aprender a manejar las emociones y los sentimientos de maneras sanas, expresándolas de forma apropiada.

Es un tiempo en que cada uno debe crecer en su autoestima. Somos de infinito valor para Dios. Por esto, es importante que tengamos una mayor autoestima: debemos proteger lo que Dios hace en nuestras vidas, saber quiénes somos para el Señor, y valorar a quien Dios ha valorado de esa forma.

5) Cuidar a los hijos. Estos hijos han sufrido y han visto lo que jamás deberían haber visto. A los papás les tocará pedirles perdón, y producir fruto de arrepentimiento. Deben cambiar su conducta, para corregir los patrones viciados y para que las nuevas conductas sean enseñadas por palabra y acción. Deben asegurarse de que las heridas grabadas en la vida de los hijos también reciban sanidad.

6) Buscar ayuda con otras personas. Hay grupos de apoyo mutuo en los cuales se pueden involucrar, hay tanto para el agresor como para el agredido. Quizás la iglesia sería un buen lugar para ofrecer este espacio para que las personas puedan compartir, crecer y salir adelante, de preferencia con ha ayuda del Señor. Es cierto que «la iglesia que rasca donde pica ha de crecer». Conozco centros de refugio donde los maridos han ido a buscar ayuda para su conducta violenta.

La verdad es que nadie cambia a nadie. Cada uno puede cambiarse solamente a sí mismo, a nadie más. No podré cambiar a mi esposo; no podré cambiar a mi esposa. Cuando uno de los dos no quiere cambiar no resta mucha esperanza para el matrimonio. Dios puede hacer los milagros, pero prefiero ver el fruto de milagros de hecho, y no de milagros «de fe». El riesgo de lo que está en juego es demasiado grande.

Tenemos que aprender que es mejor tener una persona divorciada que una muerta. Y el divorcio no es un pecado sin perdón. La vida no termina con el divorcio aunque así parezca a veces. Como dice David Hormachea, el divorcio es el «privilegio» que Dios ofrece para situaciones insostenibles. Es el remedio para una situación enferma. Es mejor el divorcio que la violencia. Es mejor la vida, la paz, que la violencia o la muerte.

Idea básica de este artículo

La violencia doméstica es una problemática social y moral por la que la iglesia está obligada a responder proféticamente: (1) con la denuncia de este terrible secreto y (2) con la creación de un plan de intervención —que sea bíblico, produzca vida y sanidad— para ayudar a esas familias, especialmente a las que están en el seno de la comunidad de fe.

por Esly Carvalho (extraído de su libro Familia en crisis)