domingo, 6 de marzo de 2011

Seguimos con cosas de chicas....

No te será difícil diferenciar entre

1 La violencia psíquica

2 La violencia física

3 La violencia sexual

De los tres tipos de violencia, la que más suelen padecer las chicas de tu edad es la

violencia sexual.

Para que te sea fácil distinguir si una relación es agresión sexual o no, te puedes fijar en algunos

indicadores como éstos:

• Cuando una persona toca tu cuerpo sin tu consentimiento.

• Cuando tú has aceptado una relación con otra persona, pero ella se pasa del grado de

relación que tú quieres tener.

• Cuando una persona convierte una relación que en principio es correcta en agresión, por

la intencionalidad, el tono, el poder o la fuerza…

• Cuando se insinúan o relacionan contigo a través de gestos que tú no deseas.

• Cuando alguien interpreta que un juego de seducción es una justificación, para llegar a tu

cuerpo sin que tú quieras.

Muchas chicas piensan que tienen que aguantar las agresiones como cosas que les pasa a

casi todas.

Muchas veces se tiende a comprender al agresor y, aunque parezca increíble, hasta a justificarlo.

Las chicas y chicos que han padecido alguna agresión sexual, suelen vivirlas así:

Victimación, resignándose a sufrir sin buscar soluciones.

Culpabilidad, se quedan pensando ¿habré hecho algo que haya contribuido a esta agresión?

Vergüenza, después de la agresión sexual, las chicas creen que su cuerpo ha quedado manchado.

Miedo, en la mayoría de los casos se callan, no lo cuentan, no lo denuncian.

Depresión o ansiedad, deterioro de su imagen personal, problemas de alimentación, de

sueño, de estudio.

Dificultad, para nuevas relaciones sexuales y para el trato con chicos y hombres.


No permitas

que te desnuden con la mirada, que te agredan con la palabra o que toquen tu cuerpo cuando

tú no quieres. Plántate. Frénales con tu mirada. Con tus palabras. Actúa con firmeza. No te

avergüences y ten valor para que se avergüencen ellos. Busca la complicidad de tus amigas o

de las personas que te rodean.

Algunos aprovechan los autobuses, el metro, las fiestas y las aglomeraciones, para «meter mano».

Reacciona y responde a la situación concreta, de forma que tú no salgas perdiendo y ellos

aprendan para otra ocasión.

Tienes derecho a bañarte en una playa, si te gusta, a usar minifalda, a no llevar

sujetador. Y ellos, no tienen derecho a meterse contigo. Tú no les provocas, les provoca el mal

rollo que tienen en su coco.

Si eres simpática, arrolladora, atractiva y ellos, lo viven como una provocación, no te cortes.

Es su problema.

A veces hay que parar a los propios compañeros, a los amigos, cuando sales

un sábado, en una fiesta, un fin de semana. Vas a pasar un rato agradable, a divertirte, a estar

entre personas de tu confianza… pero, si se pasan, tienes que defenderte y mostrarles tu

desagrado y rechazo.


Cinco cosas que tienes que saber

Una. Te costará creerlo, pero investigaciones realizadas han constatado que más de la mitad

de los abusos sexuales a menores, se dan en la familia por parte de un cuñado, del padre, del

abuelo o de un hermano. Si eres una de ellas, no lo ocultes por cariño mal entendido, vergüenza

o miedo. Coméntalo con tu madre, con alguna amiga o persona adulta que te ofrezca confianza.

No pienses que no te van a creer, porque ahora ya sabemos que estas agresiones suceden.

Denúncialo. No pares hasta solucionar el problema que te haya creado esa persona. Te puede

hacer mucho daño el ocultarlo.

Dos. A veces suceden agresiones, por parte de amigos de la familia, que se aprovechan cuando

una chica está sola. No te cortes. Coméntalo con tu madre y tu padre. Enfréntate a los supuestos

amigos familiares, contando su comportamiento. Decídete por la denuncia judicial, si fuera

preciso.

Tres. Quizá has oído contar historias de profesores, que se meten con el cuerpo de las alumnas,

que les agreden con miradas o con palabras, que intentan tocarles o imponerse sexualmente,

bajo coacciones, etc. Muchas historias de esas, son verdad. No tienes por qué ceder a estas

imposiciones, porque sean tus profes, ni permitir que te agredan. Coméntalo con tus compañeras.

Trata de conseguir su complicidad y denúncialo ante la dirección, la Asociación de Madres y

Padres, tu clase, tu madre, etc.

Cuatro. Hay chicas que también reciben agresiones por parte de algunos compañeros de su

propio Centro escolar, tales como: que ridiculicen su cuerpo o el de alguna compañera, ofensas

verbales o físicas contra las chicas en los vestuarios de gimnasia, en los pasillos del Centro, en

la calle, desprestigiar a una compañera porque no quiere aceptar una relación con un chico,

tocar a una chica sin su voluntad, contar chistes despectivos para las mujeres en las fiestas

escolares, realizar pintadas ofensivas para las mujeres en las paredes del Centro, intentar

acomplejar a las chicas o chicos que no responden a los modelos de belleza establecidos,

expresiones ofensivas de los chicos respecto al cuerpo de las profesoras. Y una larga lista de

otros hechos, que van configurando una situación de normalización de estas agresiones.

Cinco. No tengas miedo a desnudarte delante de un médico o de sentarte ante un psicólogo,

pero has de ser espabilada, para distinguir el tratamiento necesario para tu salud, de las

palabras, miradas, tocamientos, que nada tienen que ver con ella. Cuando no estés conforme

con el trato que te dan, no te acobardes y responde, contándolo a alguna persona de tu familia

o a alguna amiga y denunciándolo según convenga en cada caso.


En caso de haber sido agredida en el ámbito familiar, después de denunciarlo, exige que salga

de casa quien te ha agredido y no aceptes ser tú la que salgas para arreglar el problema.

Exige en tu Centro escolar, una educación adecuada que te ayude a tener unas relaciones

afectivas y sexuales positivas.

Si has sido violada, puedes dar estos mismos pasos, pero además acude a:

• Al Centro de la Mujer más próximo.

• Algún Centro de Planificación Familiar.


Qué hacer cuando otra chica te cuente que ha sido agredida

Escuchar con respeto a la compañera agredida.

No desconfiar de ella, de entrada, ni negar la agresión que nos esté contando o pensar que son

fantasías.

Está bien que tengas toda la información que puedas sobre los hechos, para que sepáis qué

pasos dar para solucionar la situación que esté viviendo.

Desculpabilizarle de la agresión recibida. Ella no ha quedado manchada, quien es indigno es

quien le agredió.

Comprometerte y ayudarle a vivir esta negativa experiencia y no pensar que ya le ayudarán

otras personas.


Debes:

Aprender a distinguir, entre la caricia y el manoseo, el humor y la agresión, la realización de

tus deseos y el sentirte forzada a satisfacer deseos ajenos…

Saber defenderte en cada caso, con entereza, inteligencia, habilidad…

Ser firme en la denuncia pública de toda agresión.

Solidarizarte con las demás mujeres en la lucha constante por eliminar cualquier agresión,

por pequeña que parezca.

No privarte de salir a la calle, cuando tú realmente lo desees, eligiendo las circunstancias

(lugares, horas…) que más te favorezcan.


Cosas de chicas ... Tienes una relación sana?


Para saberlo, debes reflexionar sobre las siguientes preguntas:

¿Te aburres con tu pareja porque te deja de lado?

¿En ocasiones te hace sentir mal por lo que te dice y te hace?

¿Te interrumpe o te ignora cuando hablas?

¿Pasa de tus cosas? ¿Desconfía de tí?

¿Te impide o le molesta que estés con otras personas?

¿A veces tienes miedo de sus reacciones violentas?

¿Hace casas que te molestan para lograr lo que quiere?

¿Te ves obligada a hacer cosas que no te gustan por complacerlo a él?

¿Te sientes culpable porque te responsabiliza de cosas que hace mal y que te pueden dañar a tí?

¿Estás siempre enfadada porque él pasa de la relación y no cumple lo que ha dicho?

¿Te sientes nerviosa porque tienes miedo de no hacer las cosas como a él le gustan?

¿Te sientes humillada por él?

¿Te sientes controlada por él, teniendo que darle explicaciones por todo lo que haces?

¿Te cuesta decir lo que piensas por miedo a que él te diga que te calles o que piense que dices tonterías?

¿Te amenaza con que te dejará si haces cosas que a él no le gustan?

¿Te sientes obligada a hacer lo que él diga?

Si respondes que si a alguna de estas preguntas, debes saber que esa relación no es del todo sana.

¿Que es una relación sana?

Las relaciones sanas son aquellas en las que tú estás a gusto con tu pareja porque te trata con respeto.

¿Qué es tratar con respeto?

Tus opiniones son tan importantes como las de él, aunque sean diferentes.

Organizar cosas y divertirse juntos.Es tan importante el tiempo que pasas con él como el que pasas

con tus amigas y amigos.

Tener confianza para hablar de cualquier tema. Escucharte.

Habla de los conflictos sin temor ni imposición.

Compartir los problemas y respetar las soluciones que cada uno encuentre.

Que se comporte igual en público que en privado.

Además, en una relación sana tú te sientes libre de hacer y decir lo que quieras.

Compartir cosas con otras personas y no sólo con él, con l@s amig@s, con la familia. Recuerda que él

es uno más y no el único.

No hacer siempre lo que él quiera, sino que también él haga cosas que a ti te gusten.

Cada uno debe hacer lo que quiera hacer siempre.


viernes, 4 de marzo de 2011

Mujer Invisible


AUNQUE PAREZCA QUE NADIE VE LO QUE HACES.... HAY ALGUIEN QUE NO SE PIERDE NINGUNO DE TUS ESFUERZOS, NINGUNA DE TUS LAGRIMAS....HAZLO POR EL...

domingo, 27 de febrero de 2011

LA "INDEFENSIÓN APRENDIDA"-

Extraído de "LA MUJER MALTRATADA", de Graciela Ferreira.Edit sudamericana, Bs.As. 1989, Cap. III.

¿Por qué una Mujer Golpeada cree que nada podrá cambiar su situación? El que la observa tampoco puede entender su pasividad. La gente se pregunta ¿cómo no se defiende?.¿por qué no huye? Ella parece apática; se la ve como sumida en una inexplicable complacencia, que la lleva a no quejarse, no rebelarse, no desafiar, no enfrentar.
"Yo no soy una persona agresiva. No sé pelear. Trato de razonar y de hablar",expresa ante la mirada asombrada del que esta viendo las marcas del intento de estrangulamiento que le produjo su marido el dia anterior.Sin embargo, cuenta que lo que quiere es dialogar con él. Aunque estos intentos se hayan repetido sinn solucionar nada, tal comprobación queda sin registrar como experiencia o antecedente que indicaría la necesidad de un cambio de actitud. No obstante, repite el mismo circuito de acciones y siente, frente a la sugerencia de otras estrategias, que ella no podría hacer algo diferente.
Una persona no entrenada en estos casos puede llegar a sentir deseos de sacudir a esta mujer y gritarle. ¿Cómo no se da cuenta del peligro? ¿Por qué pierde tiempo en charlas inútiles en vez de ponerse a salvo? ¿Qué estupidez es esa de "halar" y "razonar" con su potencial asesino?La mujer mirará sin entender la exaltación del otro y pensará que no comprenden sus buenas intenciones de arreglar las cosas tranquilamente.
Este fenómeno desalienta a profesionales cuando no son muy experimentados en el tema. Les provoca miedo no poder intervenir como es costumbre en otras circunstancias. Entonces pueden apelar a ciertas argumentaciones que justifiquen la frustración, por ejemplo, que ella es un tanto retardada, que ella esta manejando, que no busca ayuda sino una complicidad, porque, en realidad, no debe querer cambiar nada; que es un típico caso de masoquismo encubierto, que es rematadamente imbécil y que un profesional no puede perder el tiempo tan inútilmente. En el peor de los casos, en el verdaderamente más grave, el profesional estará de acuerdo con ella de que esto se arregla hablando con el Golpeador.
Estas situaciones son especialmente difíciles desde el momento en que hay que pensar que el secreto de una correcta intervención (...) reside en pensar , sentir y hacer casi lo inverso a aquello que habitualmente se enseña como que hacer psicológico. Estas circunstancias producen mucho temor y desconcierto.
La persona que habla con una Mujer Golpeada que ha llegado a esta etapa tiene la impresión de que hay un muro, una cortina impenetrable antepuesta que impide la llegada de los mensajes. Esa experiencia es similar a la de estar frente a un animal amaestrado que no ve ni escucha sino que responde siempre de la misma manera, sin poder variar la respuesta. Aquí ya estaremos más cerca de la cuestión de fondo que aclara este fenómeno. Se trata de un condicionamiento, al estilo de los que se realiza con los animales. Pero, en este caso, ha quedado atrapado y anulado un ser humano.
¿Cómo se ha producido este resultado?
En 1975 un investigador de la U. de Carolina del Norte,EE.UU., llamado Martin seligman, publicó el resultado de sus experiencias de laborartorio. Había estado observando lo que sucedía con un grupo de perros enjaulados, sometidos a descargas eléctricas imprevisibles. Luego de un tiempo de este tratamiento, los animales presentaban una conducta de características peculiares; las más destacables eran la de pasividad y la apatía. Los perros habían aprendido que nada de lo que hicieran podía cambiar el hecho de que, en cualquier momento, inesperadamente, recibieran un shock doloroso. Llegaba un momento ,durante el curso de la experiencia, en que se les abría las jaulas para que pudieran escapar; sin embargo, no lo hacían. Es más, se resistían a ser sacado, habían perdido la capacidad de optar por otra conducta. Po ejemplo, de quella que los liberara de las descargas para trasladarse a una situación mejor. No podían irse para vivir de otra manera.
Cuando todo lo que se hace y cuando todos los esfuerzos no logran causar ningún efecto ni la situación se modifica, se abandonan los intentos y la actividad. A continuación se cae en una obediencia pasiva al entorno. Y todos los estímulos externos que sobrevengan a partir de este momento rebotarán contra el acondicionamiento operado.
Si trasladamos esta constatación al ámbito en el que se encuentra una Mujer Golpeada,diremos que sólo se necesita el tiempo suficiente para que en ella se instale la certeza de que son inútiles sus cuidados para evitar la violencia del marido. Pero esa certeza no es una comprobación consciente; es un conocimiento que se instala en su organismo, que no hace más que absorber ese clima de tensión permanente en la casa, dentro del cual no puede predecirse cómo ni cuándo vendrá el enojo, el golpe, el insulto, la humillación. Lo único seguro es que vendrá indefectiblemente. Y cada vez más seguido.
En estos casos no sucede como piensan los que opinan que la mujer provoca al hombre, que se pone pesada o lo ataca verbalmente; la verdadera Mujer Golpeada tiene sus sentidos puestos en cómo evitar molestar al marido. Se multiplica para que todo esté limpio, en su lugar, listo y a disposición del hombre. Que los chicos no hagan ruido, que no molesten o importunen al papá cuando llega de trabajar, que se aparten de su camino. La comida, la ropa, la cas en general estará como ella sabe o cree que al hombre le gusta. Se agota en calcular y prever todos los detalles. Lo observará todo y cofiará en tener todo bajo control. Tendrá la esperanza de que ya no hay manera alguna de que pueda producirse una queja o disgusto. Casi se sentirá feliz. Ha cumplido don todo lo que puede esperarse de ella. Cuando la furia aparece y se descarga sobre ella, la encuentra desprevenida y confiada. Las primeras veces se reprochará que, en realidad, no tuvo todo en cuenta, que se le escaparon algunos indicios,¿acaso no reparó en que él venía más nervioso?, ¿cómo no interpretó el golpe quen él dio con la puerta al entrar?, 'porqué no se apuró a preguntarle cuándo quería comer?. tal vez ella se demoró demasiado en poner la mesa. Y así,obsesivamente, se recriminará por todas sus supuestas fallas.
En un tiempo más se convencerá de su incapacidad y de su falta de inteligencia para resolver la situación de una buena vez. Se sentirá culpable por sus falencias como mujer ycomo esposa que no puede contentar nunca a su marido. Ya estará cerca de empezar a jugar con la idea de que se merece lo que le pasa. Este proceso de autoinculpación, de convecimiento acerca de que todo depende de ella, no hace más que reforzar la sensación de imposibilidad de acceso a un cambio Es una trampa perfecta en la que está metida. Piensa que todo pasa por ella y, simultáneamente, comprueba que no sirven para nada sus esfuerzos y ya no se le ocurren más alternativas. ¿El resultado?: la impotencia, el desgaste, la resignación, y un infinito cansancio del cuerpo y del alma. Cuando se decide a pedir ayuda, no lo hace por la violencia y el maltrato que sufre, sino para que le aconsejen cómo lograr lo que ella no atina a realizar por ser "tan inútil y tonta". Entonces preguntará cómo hablar con él o cómo darse cuenta de qué debe hacer ella para que no se desencadene la violencia del marido.
Este fenómeno fue denominado por Seligman "Indefensión Aprendida". Se trata de un desamparo condiconado que anula toda posibilidad de reacción ante la desesperanza y el repetido fracaso en parar la violencia del hombre.
La mujer no consigue admitir que las cosas pueden ser vistas de otra manera y no comprende que tiene posibilidades de salir de su encierro. Llegará a mirar, sorprendida y asustada, a aquel que le proponga irse de la casa. Desconfiará como si le hicieran una proposición deshonesta. Y le vendrá urgencia por irse de ese lugar donde hay psicólogos y abogados tan locos como para inducirla a abandonar nada menos que su casa. La sola imagen de lo que podría ocurrirle si el marido se enterase de que se atrevió a hablar con alguien de sus intimidades familiares y de que ella podría irse la inunda de un horror tal que tiene que hacer un educado esfuerzo para no salir corriendo de vuelta a su casa y encerrarse a salvo de esas extrañas sugerencias. Un sentimiento de deslealtad la invade y ahoga. De vuelta se siente culpable por haber hecho las cosa mal. Su marido tiene razón, ella no puede valerse para resolver nada. No hay duda de que se lo tiene todo merecido.
Todo esto está sucediendo dentro de la mujer cuando nos mira sin ver y nos escucha sin comprender, cuando el profesional siente la interposición espeso entre ella y los razonamientos, las demostraciones o los estímulo para obtener su reacción ante el peligro.
No se trata de masoquismo. La aparente complacencia y resignación a lo que sucede es un fuerte condicionamiento. Un impedimento psíquico concreto, producto de la reiteración y acumulación de experiencias ante las cuales la voluntad y el esfuerzo fracasan y quedan, al fin, vencidos. Cuando ya no da más, cuando toca un límite, lo que le sobreviene es una profunda depresión. Una gran debilidad psíquica que puede acompañarse por diversos trastornos orgánicos, siendo el más frecuente la anemia. Y aparece un nuevo peligro, la intervención del golpeador en el tratamiento de la salud de su esposa. El decidirá qué hacer al respecto. Por ejemplo, ponerla al borde de la muerte con medicaciones dadas a la fuerza.¡Qué mejor situación que ésta para sentir su dominio y no encontrar obstáculos en la voluntad minada de la mujer!
Romper ese condicionamiento, tenerlo presente y actuar en consecuencia es el paso previo para rescatar a muchas mujeres maltratadas. Tanto más tiempo llevará dicha tarea cuanto más abuso hayan sufrido y más se hayan acercado a la situación crónica de violencia.
(...) Hoy sabeos que este fenómeno del desamparo aprendido, típico de la Mujer Golpeada, encuentra un terreno ya abonado y reforzado por todas las situaciones anteriores vividas por cualquier mujer, que se estructuraron de manera semejante. Sobre, todo si pensamos qué carentes de recursos psicológicos defensivos están las mujeres en general y cómo están socialmente predispuestas a no emplear la violencia pero sí a recibirla. Y si no, reparemos en la cantidad de mujeres que se aguantan el manoseo en los colectivos para no pasar ellas verguenza pública por su reacción, la cual no será bien vista ni apoyada, ya que acaso, lo que sucedió, "¿no se lo habrá buscado?

jueves, 24 de febrero de 2011

CAMINO HACIA LA ADOLESCENCIA....

Por Antonio A. Mendoza.

El transito hacia este estado temporal y crítico, requiere a su vez, una actitud asertiva, por parte de los padres.
Hay que explicarles, escucharles, saber que opinan, preguntarle y dedicarle tiempo, todo esto combinado con afecto.
De esta manera el niño admitirá la explicación, y estará mas disponible, para comprender que es lo que tiene que hacer.
Es necesario ser puntuales para evitar no solo que el alcoholismo o las drogas se conviertan en conductas habituales de nuestros adolescentes,sino para que adquieran la capacidad para enfrentarse a ellas.
En la adolescencia una de las mayores influencias a la que están expuestos los jóvenes es a la presión del grupo de amigos.
De su entorno dependerá su comportamiento.
Sí un niño experimenta actitudes de rechazo, falta de atención en sus gustos o aficciones.
Lo más probable es que el niño termine uniéndose con otros que tienen esas mismas o parecidas dificultades o carencias.
Creciendo de este modo la espiral de violencia sin retorno, que a la postre es perjudicial para la adolescencia.
Estos grupos de amigos suelen propiciar conductas fuera de las normas, más violentas y adictivas.
¿ Qué hacer ante este estado de Incertidumbre ?.
Lo sugerente frente a este estado es la disciplina inductiva, que consiste en explicarles, dedicarles tiempo, afecto y escuchar sus problemas.
Esta estrategia es simple y básica, y es mejor que el castigo y el regaño, por su eficiencia.
El niño lo asimilara mejor y, con el tiempo será capaz de expresar sus problemas sin recurrir a la violencia o agresiones.
También es importante ademas tener en cuenta que ciertas conductas adictivas comienzan por la imitación dentro de un grupo y, luego otras se sostienen por otros propósitos.
Mientras el alcohol sirve para perder la timidez y las drogas para intensificar ciertos estados, el cigarrillo es por pura imitación.
En este punto es cuando mayor relevancia cobra la educación, ya que en las conductas adictivas, los modelos familiares son relevantes, y el mensaje no ha de ser ambiguo, es decir, contradictorio o carente de coherencia.
No olvidemos que prestan mas atención a tu conducta que a tus palabras.
A parte del diálogo y los modelos relevantes, también hay que aplicar ciertos limites, y no confundir los roles: el padre ha de ser padre y el niño ha de ser hijo.
El concepto de autoridad ha de conservarse, por ende, no es negociable.
Ya que aunque los adolescentes rechacen la disciplina la requieren para su crecimiento y desarrollo emocional.
Por ello es importante que las normas la ponga alguien, ante una sociedad que hace uso irresponsable de los medios de comunicación, ya que relacionan placer y diversión con el consumo de drogas.
Como podemos observar, se presenta una vez mas el aprendizaje desde la imitación, por ello lo importante es que el mensaje que los padres le comunican a sus hijos sea consecuente con el afecto hacia ellos.
Amarlos cuando menos lo merezcan, porque es cuando mas lo necesitan..
Los padres han de ser cimientos donde se apoyen y no paredes para saltar.
Los niños exigen diálogo y confianza, para atenuar la incertidumbre y la desconexión, dos emociones muy relacionadas a las drogas y a las conductas adictivas.
El diálogo rompe con el individualismo, y la confianza elimina la desconexión.
Convertirse en una fuente de información, para sus hijos es ya un avance.
Lograr que se les admiren como padres, es conquistar su amor y respeto.
No tendamos a proteger tanto a los hijos, porque amputamos su capacidad de tolerar la frustración.
Formarlos y educarlos es mas rentable y beneficioso, para superar los cambios y las frustraciones.
No olvidemos que esta etapa es crítica para no decir que difícil, por lo que los adolescentes no necesitan que se les juzgue,sino que se les comprenda, acompañe y se les ame.
No es fácil ser un adolescente Hoy, es todo un desafío como ser padres.
Les animo a no desmayar en esta loable tarea de ser Padres y Madres....sólo miren como somos nosotros con Dios, y se darán cuenta que aún nos falta crecer.